martes, 17 de noviembre de 2015

Valoraciones críticas de la sociedad cubana actual desde el pensamiento de José Martí (II parte-final)



Ser radical en la concepción martiana es ir a la raíz de los males y no quedarse en la superficie.
Por Luis Enrique Jerez.  

No debemos temer a los cambios en Cuba, prepararnos para ellos es una premisa existencial, estructural y funcional. Uno de los problemas es la resistencia de algunos directivos, para cambiar de mentalidad y darle paso al talento real, sin ver fantasmas, sacados más de la imaginación proteccionista que de las realidades.

La moneda cubana, el peso, se ha desvalorizado, en compensación nuestro proyecto ofrece la salud, educación  gratuitas, la independencia y la dignidad, la cual tantos añoran en el mundo, más estas y otras bondades del sistema no le bastan al obrero que pretende vivir de su salario, aunque este sea un profesional, los precios se disparan y los productos de la canasta básica que son por ciertos subsidiados por el Estado no alcanzan, por lo que muchas personas buscan  otras alternativas, algunas de las cuales no son ni éticas, ni viables, para el perfeccionamiento de las personalidades y tampoco contribuyen en la educación en valores, alejándose en la praxis del ideal martiano.

Tal vez el descontrol y el soborno sean como las malas yerbas, que se cortan y retoñan. Ser radical en la concepción martiana es ir a la raíz de los males y no quedarse en la superficie, actuar sobre las causas y no sobre las consecuencias es una manera de interpretar al Maestro adecuadamente.

La rutina es una plaga que amenaza convertirse  en una pandemia. Las justificaciones son el ánimo que tratan de darse los incapaces de crear. La revolución no es un proceso hecho de una vez y para siempre, ella se construye y reconstruye todos los días, con todos y por todos, no es una obra de minorías encumbradas, sino de grandes masas, con los pies bien puestos sobre la tierra, para descubrir los aciertos y los errores.

La patria no es un simple pretexto, no debe ser un trampolín para buscar ventajas materiales, es el horno laborioso donde ofrecer lo mejor de cada quien, sin menoscabo de nadie. Ningún brazo es débil para sostener la bandera, ninguna voz es tenue como para no ser escuchada. Le asistió la razón a Carlos Marx cuando afirmó: “El hombre piensa  según vive”, en eso como en otras cosas no se equivocó. Sucede que algunos de los que viven en centros o capitales, se estiman sobre un pedestal  y desdeñan a los provincianos. ¿Qué decir de los que nos ubicamos en la periferia, en los municipios, o más allá en los pueblos aldeas, recodos, campos y montañas?

Los deberes  son de todos como también los derechos, tal como nos enseñó Martí, el talento debe tomarse en consideración venga de donde venga, parafraseando sus ideas: No importa si su linaje es de cuna de bordes decorados o de hamacas desteñidas.

El sol nace para todos. Somos materia estelar viviente. Con este planeta se está comprometido, en la búsqueda del equilibrio del mundo en lo ecológico y en lo ético y estético, y en la conservación de todas y cada una de las especies.

La medida es una categoría fundacional, encontrar el justo centro en los modos de pensar y actuar, sigue siendo un reto para las presentes y futuras generaciones. Si  se desea perfeccionar el proyecto social socialista, debe estudiarse el pensamiento y acción revolucionaria de José Martí, de hecho es una de nuestras prioridades para interpretar mejor las realidades y acometer acciones de transformación que lleven al desarrollo progresivo en la lucha contra la pobreza, el bloqueo económico y todo lo que dificulte la felicidad de nuestro pueblo.

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